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               Oración de la Maestría Espiritual por Paul Ferrini


Padre/Madre Dios:

Ayúdame a sentirme Uno contigo
y a sentir que mis hermanos, mis hermanas y yo
somos iguales.   
                                               
Ayúdame a reconocer mis juicios
y a mirar dentro de mí para corregirlos.

Ayúdame a liberarme de toda vergüenza
y toda recriminación,  
y a aprender de mis errores para ya no repetirlos.  

Ayúdame a cuidar de mi persona, de mi familia,
de mi comunidad y de mi planeta.

Ayúdame a crear aquello que es lo mejor para mí
ypara los demás.

Ayúdame a responsabilizarme de mis creaciones.  

Ayúdame a liberarme de mi mentalidad de víctima
y a reconocer que soy un ser poderoso
dotado de innumerables opciones creativas.  
.
Si he de defenderme, ayúdame a hacerlo con amor,
sin atacar a los demás
ni tratar de influir en sus decisiones.

Ayúdame a dejar a los demás ser libres
para que yo, a mi vez, pueda serlo.

Ayúdame a acoger compasivamente
a aquellos que están agobiados por el dolor,
a quienes han sufrido pérdidas,
a los que viven abrumados por el estrés,
a los que tienen cualquier limitación,
y permite que les dé esperanza y aliento.  
Permíteme abrirles mi corazón.
Permite que mis ojos vean más allá
del comportamiento motivado por el miedo  
o por no sentirse dignos de amor.

Que pueda yo brindarme y brindar a los demás
el amor y la aceptación que tú me brindas
sin condiciones.

Ayúdame a desarrollar mis habilidades y talentos
para ponerlos a tu servicio
y cumplir mi misión aquí en la tierra.

Ayúdame a asumir el papel que quieres para mí
y así inspire, empodere y anime a los demás.

Ayúdame a confiar en mis dones
y a darlos sin esperar nada a cambio
siempre que se presente la oportunidad.

Ayúdame a dar y a amar desinteresadamente
y a poner en tus manos lo que haya de suceder.

Ayúdame a renunciar a mi necesidad de controlar
para que así pueda vivir con espontaneidad
y con tu gracia.

Ayúdame a comprender y a sanar mis heridas
para que así no ahuyente al amor
ni obstaculice su presencia en mi corazón
y en mis relaciones.

Ayúdame a ser sensible y vulnerable.
Ayúdame a aprender a pedir ayuda
y a confiar en la ayuda que tú me brindas.  

Permite que sane mi pasado
para que así pueda acceder plenamente
al presente.  

Haz de mí un portal para la sanación de otros
y permite que traspase valientemente
la puerta que se ha abierto para mí.
Ayúdame a desprenderme de lo que es falso
y a aferrarme, con fuerza y convicción,
a lo que es verdadero.  

Ayúdame a poner en práctica lo que predico,
a escuchar atentamente,
y a hablar sólo cuando tenga algo constructivo
que decir.

Ayúdame a entender que el Amigo
siempre está conmigo,
y que mi único propósito es ser un Amigo
para los demás.

Ayúdame a desapegarme del renombre y de la fama,
y a renunciar a todo tipo de autoridad externa
para que la autoridad interna sea mi guía.

Permíteme saber en todo momento y en todo lugar
que lo mejor para los demás es – y siempre será –
lo mejor para mí.  

Permite que se desvanezca
todo lo que me separa de los demás,
y pueda así reconocer
que todos somos Uno contigo.

Permite que realice mi trabajo en la tierra
con esmero y con humildad,
y que vuelva a ti cuando haya cumplidomi misión.

Que se disipen todos los velos y las barreras
que nos separan,
para que así pueda yo permanecer plena y totalmente
en el corazón de tu amor.  

Amén

Traducción: Beatriz Schriber

 

El Grano de Mostaza Ediciones                 www.elgranodemostaza.com

  

Guía para los Grupos de Afinidad
 

Objetivo:

El propósito del Proceso de Grupo de Afinidad es dar y recibir amor, aceptacióny apoyo de manera incondicional, creando un espacio amoroso, seguro, libre de juicios, en donde podamos abrir nuestros corazones y atravesar nuestros miedos.


Principios a seguir:

 1.  Recordamos nuestro propósito: estamos aquí para amarnos y aceptarnos unos  
      a otros, no para juzgarnos, analizarnos, rescatarnos ni intentar resolver los  
      problemas de nadie.  

 2.  Nos comprometemos a compartir con sinceridad y honestidad lo que estamos  
      pensando y lo que estamos sintiendo.

 3.  Cuando surja dentro de nosotros un juicio con respecto a alguien, nos  
      haremos conscientes deello, y gentilmente centraremos nuestra atención en  
      la persona que está hablando.

 4.  No interrumpiremos el proceso de nadie.  Enfocaremos toda nuestra atención
      en la persona que está hablando.  No haremos comentarios.

 5.  Permaneceremos 30 segundos en silencio para agradecer la participación de
      cada persona.

 6.  No acapararemos el tiempo y la atención del grupo.  Daremosoportunidad
      de compartir a quienes hayan participado menos.

 7.  Hablaremos siempre en primera persona, utilizando “yo”, en vez de “tú”.  
      Nos haremos responsables de nuestras propias experiencias y respetaremos
      las de los demás.  No le daremos nuestra interpretación a algo que alguien
      más haya expresado.

8.  No ocultaremos nuestros sentimientos de enojo o de dolor.  Los  
      compartiremos honestamente, sin intentar que otro se sienta responsable de
      lo que estamos sintiendo.

 9.  Si alguien expresa su dolor o su enojo con respecto a nosotros, aceptaremos
       sus sentimientos sin tratar de defendernos ni de justificar nuestras palabras
       o nuestras acciones.  Compartiremos los sentimientos que surjan en nosotros.

10.  Permaneceremos en el momento presente.  No haremos referencia al pasado
       o al futuro, a menos que estemos viviendo esa situación aquí en el momento.
       
11.  Todo lo que se diga en el grupo será confidencial.  

12.  Respetaremos el silencio, sabiendo que nos ofrece la oportunidad de estar
       más presentes para nosotros mismos y para los demás.

13.  Si sentimos que el grupo se está desviando de su objetivo, pediremos un
       minuto de silencio para volver a centrarnos y recordar nuestro propósito.

14.  Sabiendo que no realizaremos este proceso de manera perfecta, seremos
       gentiles con nosotros mismos y aprovecharemos cualquier situación
       que se presente dentro del grupo como una oportunidad para practicar el
       perdón.

Acuerdos:

1.  Nos comprometemos a respetar el objetivo del grupo.

2.  Nos comprometemos a seguir los principios.

3.  Nos comprometemos a ser puntuales en todas las reuniones del grupo.

4.  Nos comprometemos a asistir a todas las reuniones del grupo.
    

Ana Barrio - El Paso, Texas

Ana ha trabajado en el área de la educación- tanto especial como Montessori- por más de 10 años. También ha dado talleres para niños y adultos en el tema de la Comunicación Empática. Desde que descubrió el trabajo de Paul Ferrini inicio un proceso de transformación donde ha estado trabajando en centrarse en su corazón para poder brindar amor a su experiencia y por lo tanto a la de los demás. Ana se está preparando para poder enseñar el trabajo de Paul en español y así continuar en este proceso de sanación y al mismo tiempo poder compartir este trabajo con otra gente. Ana ofrece actualmente un grupo de afinidad en El Paso, TX y pronto iniciará un grupo de estudio de “Las Llaves del Reino”.
abarrio@hotmail.com

Amparo Chávez Rodríguez- Chihuahua, México,

En los últimos 6 años, Amparo se ha desempeñado como psicoterapeuta y facilitadora de grupos de niños, niñas, adolescentes, padres y madres. Desde que descubrió el trabajo de Paul y asistido a sus retiros y tres talleres intensivos de sanar tu vida, ha aprendido a centrarse en su corazón, amarse a si misma y a otros además de empezar a sanar heridas de su niñez. Mientras ella se prepara para enseñar el trabajo de Paul en español, desea sanar más profundamente y tener la fortuna de compartir este trabajo con los demás. Amparo actualmente ofrece grupos de afinidad en Chihuahua, Chihuahua, México, ciudad donde radica, próximamente empezará un grupo de estudio de "las llaves del reino".    amparochavez@hotmail.com

Ana’s Testimony

El trabajo de Paul Ferrini le ha dado una nueva dimensión a mi vida. Yo estaba muy segura de mi amor propio. Con éste trabajo me di cuenta de que mi amor no siempre es incondicional. Pude descubrir que cada vez que estoy enojada, triste o culpando a otros, es en realidad una falta de amor por una parte de mí, que no soy capaz de aceptar y amar incondicionalmente (todavía).
     Este proceso me ha permitido dejar la postura de víctima ydejar de culpar particularmente a mi esposo de lo que sucede. Ahora puedo tomar lo que me corresponde, puedo disminuir la velocidad y convertirme en testigo de mi propia experiencia. Soy capaz de crear un espacio seguro para sostener lo que sucede en mi vida con amor y compasión

No siempre es fácil y muchas veces vuelvo a caer en los viejos patrones de conducta. Pero también sé que soy nueva en este proceso. Acaba de iniciar y he presenciado su hermosa evolución que me va revelando nuevas “piezas” en el momento indicado. Así que puedo celebrar mis pequeños logros y puedo ser compasiva conmigo misma cuando vuelvo a traicionarme.
     Continuare en este camino con gratitud y llena de asombro, logrando profundizar en mi amor propio, lo cual se traducirá en profundizar en mi amor por los demás. Había estado tratando de descubrir cuál era mi “misión “en esta vida- muchas veces queriendo imaginar algo grandioso que dejara huella a mi paso- Pero ahora sé que mi única misión es aprender a amarme a mí misma – sin condiciones - para así poder amara los demás también. Este trabajo me ofrece las herramientas para poder lograrlo. ¡Mi corazón está sumamente agradecido!

Esperanza’s Testimony

¿Qué significa este trabajo para mí?  Me gustaría compartir algo extraordinario que me sucedió después del taller intensivo de El Paso. Cuando tenía 18 años – hace 48 años- atropelle a un niño de 7 años y en ese evento el perdió su bazo. Los sentimientos de culpa, vergüenza y el dolor fueron enormes y estuvieron presentes en mi vida por más de 20 años. De tal manera que para mí era imposible hablar sobre este tema.

      Trabajé este evento en terapia más de una vez, pero aun así solo podía hablar sobre ello con los terapeutas. La herida estaba todavía sin sanar. Antes de ir al taller de El Paso intente trabajarlo una vez más y surgió en mí el deseo de conocer a este niño – ahora un hombre de 50 y tantos- y pedirle perdón.

     Esta experiencia salió a la luz en el taller de El Paso y hable sobre esto con mi diada así como en los grupos de afinidad. Cuando regrese a Chihuahua fui a un funeral y Alejandro – así se llama- estaba ahí. El miedo de acercarme me quería vencer sin embargo me di cuenta que la oportunidad que deseaba estaba frente a mí. Así que caminé hacia donde él estaba y me presenté. Le pregunté si sabía quién era yo y él me dijo que sí. Le pedí perdón y le conté todo lo que había sufrido por este evento durante tantos años. Entonces sucedió algo para mi totalmente inesperado, ÉL me pidió perdón a mí por atravesarse corriendo enfrente de mi automóvil. Así que nos abrazamos y nos perdonamos. Pero sobre todo pude perdonarme a mí misma. La libertad que esto me dio ha sido para mí como un milagro… y todo este proceso se empezó a desatar con mi lectura de “Yo soy la puerta”.
   Los milagros siguen sucediendo. Uno de ellos, como comente en Palm Island es presenciar esta transformación que está sucediendo en Ana, mi hija. Ella está recobrando esa capacidad de gozo y alegría que tanto la caracterizaba cuando era niña.
     Para mí esto es razón suficiente para estar muy agradecida por este trabajo y para sentir deseos de continuar en este camino.

¿Por qué quiero ser facilitadora?

Cuando regrese de Palm Island leí lo siguiente: “En estos días mi jardín es un museo del impresionismo. El amarillo de las hojas del nogal es de Van Gogh. El blanco de las rosas pertenece a Renoir. El anaranjado del sol crepuscular sobre la tapia es de Monet.
     El espectro del otoño tiene más colores que el de Newton. Ahora estoy mirando un color que quizá ni siquiera tiene nombre. ¿Es azul verde o verde azul? Me gustaría llamarlo "verdeceledón", que así llamaban mis tías a un color de tela verde claro. Sin embargo ese nombre es demasiado sonoro para este verde tímido, para este indeciso azul.
     Tomaré los colores del otoño y con ellos pintaré mi otoño. Y ya no será gris. Será amarillo, blanco, anaranjado, verde, azul... Y verdeceledón. – Armando Fuentes Aguirre
     Así quiero yo pintar mi otoño, lleno de estos maravillosos colores. Al comprometerme a seguir este proceso y convertirme en facilitadora, sé que esto llenara de colores y sentido mi vida además de permitirme continuar con mi propio proceso de sanación.
     Mi mamá murió hace 3 años después de haber padecido Alzheimer durante 10 años. Esta fue una experiencia extremadamente dolorosa para mí y me marco mucho. Durante este tiempo descubrí lo difícil que puede ser para los familiares del paciente encontrar el apoyo que se necesita. En mi caso sentía la necesidad de expresar por lo que estaba pasando y me di cuenta que no era fácil encontrar quien quisiera escuchar mi historia. El proceso de mi madre fue tan largo que nadie quería escuchar la misma historia una y otra vez. Sin embargo para el cuidador- en este caso yo- realmente era importante poder expresar todos esos sentimientos encontrados que surgían ante mí en esa situación.
     Desde que murió mi madre he tenido el deseo de crear un espacio seguro donde la gente que esté pasando por una situación así pueda compartir sus experiencias y encontrar alguien que escuche sin juzgar o aconsejar. No me quedaba claro como armarlo. La primera vez que forme parte de un Grupo de Afinidad, fue como encontrar la solución. Es justo lo que estaba buscando. En un principio quería hacer esto solo con familiares de pacientes de Alzhéimer, pero si me convierto en facilitadora de este trabajo, el campo de trabajo puede ser mucho más amplio y al mismo tiempo existe un espacio dentro de este trabajo para lo que yo quiero hacer.

Paul Ferrini Boletín Informativo   Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, 2014

Hoy es un día de dar gracias en los Estados Unidos de Norteamérica. Hoy, celebramos la unión de dos culturas-  los indígenas nativos de Estados Unidos y los Europeos- en paz y armonía. Se compartieron alimentos y se intercambiaron regalos. El evento implicaba la posibilidad de que las tierras ancestrales de los Wampanoag pudieran ser compartidas con los colonizadores europeos, y que éstos, a cambio, aportaran algo que beneficiara a los nativos. El trueque y la colaboración debían, a final de cuentas, beneficiar a ambos. Si solo una parte resulta beneficiada, se siembra conflicto y la paz se vuelve inalcanzable.

 

Todos sabemos que a menudo la unión de estas dos culturas no fue una experiencia agradable. Se pueden citar innumerables casos de violencia y explotación que nos ofrecen el lado oscuro de la historia, proyectando una sombra aun en este día que seconmemora la gratitud y la abundancia.

 Hoy por hoy en Estados Unidos los Afroamericanos se están manifestando en las calles de Ferguson. Años de ira y frustración reprimida a causa de la injusticia y la discriminación están surgiendo a raíz de la muerte de un joven negro desarmado a manos de un joven policía blanco. Un recordatorio más de que para lograr la paz, todos los ciudadanos deben tener la vida, la libertad y el derecho a ser felices garantizados.

 Recientemente muchos de nuestros senadores y representantes en el congreso están protestando porque nuestro presidente ofreció una vía hacia la ciudadanía a los padres inmigrantes ilegales con hijos nacidos en Estados Unidos. El presidente previene así que estas familias sean separadas. Tal vez es tiempo de que los políticos se dejaran inspirar por la bienvenida que los Wampanoag les brindaron a aquellos que se convirtieron en nuestros padres fundadores.

 Evidentemente, los seres humanos todavía tenemos mucho por aprender. En los casi 400 años que han pasado desde el primer día de Acción de Gracias en 1621, todavía no hemos logrado cumplir la promesa de que un día se puedan unir dos culturas en paz, armonía y prosperidad mutua. Hoy en particular, al ser testigos de la rabia que está surgiendo en Ferguson, nuestro reto es encontrar ese lugar de paz y reconciliación en nuestras propias familias y comunidades.

 Como muchos de ustedes saben, mi trabajo pide que salgamos de la negación personal y colectivamente. No podemos enterrar nuestro lado sombrío… más bien debemos aprender a verlo y abrazarlo con amor y compasión. Cuando lastimamos a otros, usualmente es porque no podemos vernos en ellos. Pretendemos ser mejores aun cuando no los somos. Nadie es mejor o peor que otra persona. El dolor existe en cada corazón así como también existe el potencial del gozo yla alegría en el mismo corazón herido.

La manera de salir de nuestro dolor no es proyectándolo en los demás y tratando de hacerlos responsables de él. La única salida es asumir la responsabilidad de ser los portadores de amor y compasión a nuestra experiencia primero, y luego también a la de los demás. No podemos asumir nuestro poder mientras sintamos que somos víctimas. Recuperamos nuestro poder cuando reconocemos que de nosotros depende cambiar las condiciones que nos atan o nos esclavizan.

 Esto significa que debemos retar nuestro propio pensamiento y nuestra reactividad emocional. Es fácil ser negativo. Es fácil encontrar errores y culpar y avergonzar a los demás. Es fácil sentirse superior a otros y por esto creer que tenemos derecho de atacarlos. No hay un solo ser humano que no se vea confrontado por su habilidad de mantener en la negación la violencia que existe en su propia mente y alma irredenta.

 Sin embargo la redención no puede venir de fuera. Nadie puede dárnosla. La redención viene de dentro. Nosotros somos los portadores de amor a nuestra propia experiencia. Si no aprendemos a amar y bendecirnos a nosotros mismos ¿Cómo podemos amar y bendecir a otros?

 Para aprender a amar y bendecir nuestra experiencia, es necesario dejar de encontrar errores y culpas en nuestra vida. Cada vez que nos quejamos, cada vez que nos enganchamos en culpar o avergonzar a alguien más, estamos viendo el mundo desde el oscuro lente de nuestros miedos. Debemos renunciar a este comportamiento. Cuando atravesamos la oscuridad es necesario buscar la luz. Si no lo hacemos, no la encontraremos.

 No importa cuántos desafíos tengamos en nuestras vidas en este momento, siempre podemos encontrar algo bueno digno de agradecimiento.  El día de Acción de Gracias nos llama a tener esa claridad. Si solo podemos ver lo malo, ¿Cómo podrá manifestarse lo bueno en nuestras vidas? Detectar lo bueno es de vital importancia, puede ayudarnos a transformar nuestras vidas.

 Cuando puedes ver lo bueno, cuando agradeces lo que tienes, cuando celebras el amor que está presente en tu vida, creas abundancia y atraes más amor a tu vida. También funciona al revés, cuando solo percibes lo que te hace falta o lo que no es suficiente para ti, creas más carencias en tu vida. Esta es la conciencia de la escasez. Va de la mano con el sentimiento de ser víctima.

 ¡La decisión es tuya! Y si, ¡es una decisión!

 Hoy, elegí recordar que de mi depende, que es mi responsabilidad apreciar todo lo bueno que hay en mi vida y agradecer lo que tengo. Aun cuando hay desafíos, aun cuando hay dolor, puedo encontrar el lugar en mi corazón donde nace el amor. Cuando hago esto empiezo a ver mi mundo a través del lente del amor y es un mundo muy diferente al que veo cuando me tengo lastima o cuando culpo a alguien más de mis problemas.

 Hace casi 400 años, en la colonia de la bahía de Plymouth, aquellas personas que encaraban un crudo invierno, se dieron el tiempo de juntarse con sus hermanos y hermanas provenientes de tierras lejanas, para compartir alimentos y celebrar todo lo bueno que había en sus vidas. ¡Aquella fue una ocasión inolvidable!

Amor y bendiciones para todos ustedes,

Paul Ferrini